Bodega Benegas, Mucha Historia
Categories: Bodegas
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Esta antigua bodega perteneció a la familia de Gladys Alurralde Norton, madre de Federico J. Benegas Lynch. Se terminó de construir en 1901 por AgustÃn Alvarez, Gobernador de la Provincia de Mendoza en aquellos años. Es una de las pocas reliquias históricas que quedan de la antigua Mendoza de fines del Siglo XIX. La construcción es de adobe, con una cava de piedra preciosa para la estiba de barricas y con amplios espacios para estibar botellas en verano y en invierno, pues las variaciones de temperatura son mÃnimas.La vieja finca plantada a principios de siglo por la familia Benegas, aproximadamente unas tres décadas después de que Don Tiburcio Benegas fundara “El Trapiche” en el año 1883, se encuentra sobre la costa del Alto RÃo Mendoza. En la esquina sudoeste de Cruz de Piedra, departamento de Maipú, lindando con Luján de Cuyo, a 20 Km. de la ciudad de Mendoza y a 800 metros sobre el nivel del mar. Con el conocimiento y sabidurÃa que caracterizó a aquellas generaciones que han dado enormes motivos de orgullo al paÃs, aquellos hombres de la familia Benegas, que no gustaban de improvisar, sino que actuaban acorde a la evaluación y la experiencia, eligieron por calidad de clima y suelo, esta tierra pegada al rÃo. Finca Libertad es parte de las 249 hectáreas correspondientes al lecho superior del RÃo Mendoza que nace en Blanco Encalada al oeste y termina an Cruz de Piedra al este. Estas 249 hectáreas son la suma de las parcelas (y no todas con viñedos) que han formado parte del lecho del rÃo y hoy están al mismo nivel y a veces por debajo del mismo. Finca Libertad tiene 40 de estas 249 hectáreas (el %16). En Mendoza una hectárea de cada 1000 son como las de Finca Libertad donde se conjuga lo especial y único del suelo y el clima. El vino Benegas Lynch Cabernet Franc nace de viñedos excepcionales de 80 a 100 años de antigüedad. Según Michel Rolland, reconocido enólogo a nivel mundial, el Cabernet Franc de Finca Libertad es prefiloxera y único en el mundo.
El sueño de Bodega Ruca Malén comenzó en 1998 cuando Jean Pierre Thibaud dejaba, luego de 10 años, la presidencia de Bodegas Chandon Argentina. En algún encuentro con Jacques Louis de Montalembert, quien también tiene una larga tradición vitivinÃcola desde su nacimiento en la zona de Borgoña; se confesaron mutuamente su ilusión, la de tener su propia bodega en Mendoza. Fue asà que comenzó el sueño de Ruca Malén, que se dedicarÃa únicamente a la elaboración de vinos de excelencia, basados en el conocimiento y, sobre todo, en la pasión. Meses más tarde elaboró su primera partida, la cosecha 1999. Ruca Malén produce partidas limitadas de vinos procedentes de los mejores viñedos seleccionados. Sus suelos responden a los estándares de calidad para cada varietal, teniendo como factor determinante la relación clima-suelo-mano del hombre. Esta trilogÃa nos permite individualizar los vinos y agruparlos en diferentes jerarquÃas con la impronta del suelo nativo en su mejor expresión. La perspectiva de Ruca Malén de elaboración va más allá del concepto de bodega boutique. El primer paso apuntó a consolidar la posición de la bodega en el mercado local para asà lograr una fuerte posición en Argentina. Una vez logrado, se comenzó con la apertura de mercados extranjeros.
La zona es ideal para vinos! Asà definió a este proyecto el Enólogo de la bodega, Ruben Sfragara. Aqui hablamos de un Terroir único e irrepetible, al pie de las sierras, con viñedos de una sanidad absoluta y un equipo de gente extraordinario a nivel profesional y humano (como dice un sommelier amigo: Buena Gente hace Buen Vino). A tan sólo 1.000 metros de la estación de tren, se encuentra esta pequeña y prolija bodega, emprendimiento de Manuel Parra y Marta Arriola, y bajo el gerenciamiento de Manuel Torres Andrade, quien nos adelantó que gracias al excelente equipo técnico mendocino y a las condiciones del clima, se logró una vendimia formidable. Bodega Saldungaray, ya orgullo de nuestra zona, lanzará proximamente al mercado sus variedades tintas ( Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Malbec) y blancas (su extraordinario Sauvignon Blanc) , que por su baja producción, aproximadamente 10.000 botellas,  habrá que estar muy atentos para no perderselos. En un paÃs donde ya se empieza a hablar más de vinos de calidad que de zonas geográficas, estamos con mucha ansiedad por tener el privilegio de destapar un ejemplar de Bodegas Saldungaray.
Los orÃgenes de la misma se remontan a 1930 cuando Don Atilio Avena, hijo de inmigrantes Piamonteses (tradicional zona vitivinÃcola del norte de Italia), hereda la pasión y el conocimientos que sus padres le trasmitieron para el cultivo de la vid. Trabajando en forma manual y artesanal sus viñedos y cuidando cada planta como si fuera la única. Lentamente fue extendiendo sus cultivos en busca de una mayor producción pero siempre apuntando a ofrecer productos que fueran reconocidos por su calidad. Bodega Atilio Avena es un tÃpico emprendimiento familiar donde en cada uno de los eslabones del proceso tienen activa participación los integrantes de la familia. Comenzando por las actividades agrÃcolas y la elaboración, hasta llegar a la comercialización de los vinos en mercado interno y externo. Con la llegada de la tercera generación, la bodega toma un rumbo nuevo comenzando a elaborar vinos varietales con nombre propio ‘Viñas de Atilio Avena’, como una forma de homenaje al nonagenario fundador. Sin duda la calidad y reconocimiento de los vinos elaborados fueron abriendo el camino para que estos adquieran su propia identidad.
Al proyecto Cavas Rosell Boher lo imaginó un grupo de profesionales, de profunda raigambre mendocina que en 1996 soñó recuperar la producción artesanal de espumantes elaborados con el método “Champenoise†o “Tradicional de segunda fermentación en botellaâ€. Unieron entonces voluntades, esfuerzos y experiencia en este objetivo común. En 1999 se adquieren las centenarias instalaciones de la bodega fundada en el año 1900 por Bernardo MartÃnez (abuelo de Alejandro MartÃnez Rosell), a punto de ser demolidas. La construcción, realizada mitad en adobe y mitad con ladrillos antisÃsmicos se habÃa conservado en perfectas condiciones, gracias a la visión de aquellos inmigrantes. Después de una serie de adaptaciones, reformas e incorporación de tecnologÃa, Cavas Rosell Boher encuentra con la llegada del nuevo milenio, una cava ideal para la fermentación reposada de sus espumantes. Desde entonces, sin apurarse ni restarle tiempo a su arte, el equipo que dirige Alejandro MartÃnez Rosell sigue esforzándose dÃa a dÃa para alcanzar los máximos estándares en espumantes. Rosell Boher es el producto de muchos años de experimentación lúdica. Sus protagonistas: Alejandro MartÃnez Rosell y equipo técnico. De sus mayores heredaron el gusto por la búsqueda. Y la búsqueda no sólo como el deseo de captar un objeto, su esencia, sino también el privilegio del aprendizaje como un transito: aunque no sea ahora, aunque no sea ya. Paciencia, tiempo y dedicación son algunas de las caracterÃsticas de nuestros buscadores. Saben qué sucede con sus mejores vino en el transcurso de los años; se toman el tiempo necesario para probarlos. Sin embargo, en Argentina – ” un paÃs sin tiempos” – nos dicen – “sin tradición de espera”, ha dejado pasar, en muchos casos, sus mejores y sus peores cosechas sin una reflexión, sin enseñanzas.
En 1902, Nicola Catena, un inmigrante italiano, plantó su primer viñedo en Mendoza, Argentina y desde entonces la bodega ha estado en manos de la familia Catena durante tres generaciones. En las últimas dos décadas, Nicolás Catena y su equipo de enólogos e ingenieros agrónomos estudiaron los distintos microclimas y terroirs en las regiones vitivinÃcolas de gran altura en Mendoza con el objetivo de determinar las mejores áreas y técnicas de manejo de viñedo. Nicolás Catena cree que el terroir de las zonas vitÃcolas de altura en Mendoza es único en el mundo y que el suelo orgánicamente pobre de la región, la gran amplitud térmica, la baja humedad relativa y las escasas lluvias, crean las condiciones ideales para hacer vinos que pueden competir con los mejores del mundo. Hoy Nicolás Catena es reconocido como el pionero en la producción de vinos de calidad en Argentina. En 2001, inauguró una nueva bodega inspirado en la arquitectura Maya. La bodega, equipada con la más alta tecnologÃa y ubicada en Agrelo, está en el corazón del viñedo Uxmal, de 18 años de edad, representando la individualidad del terroir de Mendoza.
En 1897 se originaba esta bodega comandada por Angel Pereyra, en la privilegiada localidad de Luján de Cuyo. En 1977 la familia Pescarmona adquiere la bodega a la familia Pereyra, e inician un proceso de importantes cambios, especialmente a nivel tecnológico, pero conservando sus lÃneas arquitectónicas clásicas de fines del siglo XIX. La bodega posee entre su avanzado equipamiento lagares de acero inoxidable, moledoras de acero inoxidable a rodillo, equipos de frÃo y frigorÃficos de última generación, prensas neumáticas, removedor para clarificaciones y avanzados equipos de fraccionamiento con capacidad para más de tres mil botellas por hora. En su visita puede observarse desde una interesante colección de carruajes y autos antiguos, hasta herramientas y maquinarias vitivinÃcolas muy antiguas. En su casco se encuentra un escudo perteneciente a su fundador, el capitán Angel Pereyra. La bodega se distribuye en cuatro fincas situadas en Lujan de Cuyo, denominadas Doña Teresa, Lagarde, La Jacintana y Sebastián, donde se halla su delicada producción varietal compuesta por Cabernet, Malbec, Syrah, Merlot, Pinot Noir, Cabernet Franc y Petit Verdot en cepajes tintos; y Semillón, Chardonnay y Sauvignon Blanc en cepajes blancos. La bodega Lagarde es miembro fundador de la primera Denominación de Origen en el continente americano, y exporta sus productos a Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Paraguay y Brasil, entre otros paÃses. Unos de sus premios más destacados fue el que obtuvo por un Cabernet Sauvignon 1980, en la Vinexpo 1991, otorgándole el “Citadelles d´Or – Grand Prix d´Honneur”. Un Recomendado: “Altas Cumbres Voigner”, realizado con esta novedosa variedad (por primera vez utilizada en la Argentina), originaria del sur de Francia. Vino de gran cuerpo, con un largo final en boca. Posee aromas vibrantes, frutados y especiados.
En Huanacache, al sur oeste de la provincia de San Juan, a 740 mts. sobre el nivel del mar, se encuentran nuestra bodega y viñedos. Al pie de las sierras Tontal, que forma parte de la precordillera de los Andes. Zona agreste, con un clima cálido y seco en verano, noches frescas, lo cual es óptimo para la madurez de las uvas. Los inviernos son frÃos pero soleados.El sol es el gran protagonista, está siempre presente y gracias a ello tenemos madurez temprana y plena de las uvas. Esto se traduce luego en vinos de gran personalidad, con buen grado alcohólico y aromas intensos. Son 95 Has plantadas con viñedos conducidos en contraespaldera con un solo plano de carga, orientada de sur a norte. Gran heliofonÃa lo que contribuye a una madurez homogénea de las uvas. En función de los trabajos culturales, poda, desbrote, manejo de canopia, control de vigor, mediante el uso racional del agua de riego da como resultado una producción promedio de 120 qq/ha.
Finca la Anita nació a comienzos de la década de los ´90 con la “idea, casi obsesión”, de “poner en práctica, inflexiblemente, el intento de cultivar uvas de la mejor calidad, seleccionar de cada cosecha los mejores frutos y, dentro de la finca, evitando traslados que deterioran, eligiendo los momentos más oportunos de cosecha y acompañando a las uvas en todo su itinerario, producir nuestros vinos”, según dice la presentación oficial de la empresa. Lo explica Manuel, el ingeniero y factótum comercial de la Finca: “No es un negocio de rentabilidad sino de placer personal y, en todo caso, de valoración de inversión. Nuestro objetivo fue siempre hacer entre 100.000 y 120.000 botellas de vino top por año y de ninguna manera vamos a modificarlo.” A poco andar, Finca La Anita comenzó a merecer encendidos elogios de crÃticos -locales y extranjeros – más exigentes, posicionó sus vinos entre los mejores nacionales y consiguió sólida presencia en Estados Unidos, Gran Bretaña y España. Y todos eso lo mantiene hasta ahora sin baches. ¿Cómo lo hace? “Lo principal es estar compenetrado en el objetivo a alcanzar; para ello es fundamental la calidad de la uva, la forma en que ella llega a la bodega y el trazado enológico elegido para realizar el vino pensado!, responde Antonio, ingeniero agrónomo y enólogo. Pero si el párrafo anterior sugiere la coincidencia con los atributos que la Academias confiere al adverbio más, surge aquà la oposición expresa. Al común de los empresarios, semejante éxito suele impulsarlos a pensar en el crecimiento del negocio. La pregunta casi obvia es si los Mas han sucumbido ante esa tentación: “Rotundamente no”, asegura Manuel y agrega: “Por más que tentarse sea inevitable, si aumentáramos la producción, perderÃamos el control y afectarÃamos la calidad. Hoy Antonio está en la finca hasta los domingos”. “No vamos a cambiar aun cuando estemos sobrevendidos, como nos sucede casi todos los años, por ejemplo, en noviembre del año pasado terminamos de vender los tintos de la cosecha 2001 y estuvimos sin tintos hasta abril, porque Antonio decÃa que debÃan esperar un tiempo más en botella”, insiste. Manuel sostiene que, en realidad, asà es el negocio de las pequeñas bodegas en todo el mundo, aunque en la Argentina se hayan puesto de moda y sean percibidas por muchos emprendedores como una alternativa interesante de rentabilidad. “El negocio de rentabilidad es para las grandes bodegas, las que hacen cinco millones de litros por año” afirma. Finca La Anita tuvo el año pasado un ingreso de 2,34 millones de pesos, de los cuales aproximadamente 20% provino del mercado externo, y espera resultados similares para este año. Manuel subraya que tiene una lista de precios única para todo el mundo, cuyo parámetro es el precio del mercado interno.
