Cavas Climatizadas, La Mejor Opción
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Antiguamente sólo se empleaban las tradicionales bodegas a gran profundidad bajo el suelo, ya que se pensaba que ofrecían las mejores condiciones para preservar los vinos. Las cavas eléctricas permiten actualmente que todos los amantes del vino puedan proteger sus preciadas botellas en la comodidad de sus propios hogares. Y lo pueden hacer en condiciones ideales (temperatura, nivel de humedad, protección contra rayos ultravioletas, vibraciones y olores). Otro ejemplo de que el progreso puede servir para alimentar nuestras pasiones.
TEMPERATURAS CONTROLADAS Y ESTANDARIZADAS
La temperatura debe ser bastante constante, idealmente en torno a los 12º C. Realmente, puede variar entre 8 y 15º C. En una bodega demasiado fresca, el vino se abre demasiado lentamente. Conservado demasiado a alta temperatura, envejece demasiado prematuramente.
HUMEDAD CONTROLADA
El “bouquet” del vino procede de una reducción en la ausencia total de oxigeno. Por ello, para que el tapón de corcho garantice una buena estanqueidad, deba seguir siendo húmedo. La botella debe estar puesta horizontalmente para que el tapón permanezca en contacto con el vino y la bodega debe asegurar una humedad media situada entre 60 y 75%. Inferior al 50%, los corchos corren el riesgo de desecarse. Más allá de un 80%, ningún riesgo para el vino pero las preciosas etiquetas pueden alterarse.
OSCURIDAD PROTECTORA
La luz aumenta el potencial de oxido reducción del vino acelerando así su envejecimiento. Esta es la razón por la que la mayoría de los vinos de guardia se pone en botellas oscuras.
AUSENCIA DE VIBRACIONES
Los especialistas observaron, sin explicaciones científicas, que las vibraciones cansan al vino. Después de haber viajado, si los vinos jóvenes encuentran su forma, los de una edad digna resisten mucho menos bien y a veces son irremediablemente alterados. Esta es la razón por la que, para evitar perturbar el descanso del vino, una bodega debe estar concebida para evitar toda vibración.

Esta antigua bodega perteneció a la familia de Gladys Alurralde Norton, madre de Federico J. Benegas Lynch. Se terminó de construir en 1901 por AgustÃn Alvarez, Gobernador de la Provincia de Mendoza en aquellos años. Es una de las pocas reliquias históricas que quedan de la antigua Mendoza de fines del Siglo XIX. La construcción es de adobe, con una cava de piedra preciosa para la estiba de barricas y con amplios espacios para estibar botellas en verano y en invierno, pues las variaciones de temperatura son mÃnimas.La vieja finca plantada a principios de siglo por la familia Benegas, aproximadamente unas tres décadas después de que Don Tiburcio Benegas fundara “El Trapiche” en el año 1883, se encuentra sobre la costa del Alto RÃo Mendoza. En la esquina sudoeste de Cruz de Piedra, departamento de Maipú, lindando con Luján de Cuyo, a 20 Km. de la ciudad de Mendoza y a 800 metros sobre el nivel del mar. Con el conocimiento y sabidurÃa que caracterizó a aquellas generaciones que han dado enormes motivos de orgullo al paÃs, aquellos hombres de la familia Benegas, que no gustaban de improvisar, sino que actuaban acorde a la evaluación y la experiencia, eligieron por calidad de clima y suelo, esta tierra pegada al rÃo. Finca Libertad es parte de las 249 hectáreas correspondientes al lecho superior del RÃo Mendoza que nace en Blanco Encalada al oeste y termina an Cruz de Piedra al este. Estas 249 hectáreas son la suma de las parcelas (y no todas con viñedos) que han formado parte del lecho del rÃo y hoy están al mismo nivel y a veces por debajo del mismo. Finca Libertad tiene 40 de estas 249 hectáreas (el %16). En Mendoza una hectárea de cada 1000 son como las de Finca Libertad donde se conjuga lo especial y único del suelo y el clima. El vino Benegas Lynch Cabernet Franc nace de viñedos excepcionales de 80 a 100 años de antigüedad. Según Michel Rolland, reconocido enólogo a nivel mundial, el Cabernet Franc de Finca Libertad es prefiloxera y único en el mundo.
El sueño de Bodega Ruca Malén comenzó en 1998 cuando Jean Pierre Thibaud dejaba, luego de 10 años, la presidencia de Bodegas Chandon Argentina. En algún encuentro con Jacques Louis de Montalembert, quien también tiene una larga tradición vitivinÃcola desde su nacimiento en la zona de Borgoña; se confesaron mutuamente su ilusión, la de tener su propia bodega en Mendoza. Fue asà que comenzó el sueño de Ruca Malén, que se dedicarÃa únicamente a la elaboración de vinos de excelencia, basados en el conocimiento y, sobre todo, en la pasión. Meses más tarde elaboró su primera partida, la cosecha 1999. Ruca Malén produce partidas limitadas de vinos procedentes de los mejores viñedos seleccionados. Sus suelos responden a los estándares de calidad para cada varietal, teniendo como factor determinante la relación clima-suelo-mano del hombre. Esta trilogÃa nos permite individualizar los vinos y agruparlos en diferentes jerarquÃas con la impronta del suelo nativo en su mejor expresión. La perspectiva de Ruca Malén de elaboración va más allá del concepto de bodega boutique. El primer paso apuntó a consolidar la posición de la bodega en el mercado local para asà lograr una fuerte posición en Argentina. Una vez logrado, se comenzó con la apertura de mercados extranjeros.
En 1902, Nicola Catena, un inmigrante italiano, plantó su primer viñedo en Mendoza, Argentina y desde entonces la bodega ha estado en manos de la familia Catena durante tres generaciones. En las últimas dos décadas, Nicolás Catena y su equipo de enólogos e ingenieros agrónomos estudiaron los distintos microclimas y terroirs en las regiones vitivinÃcolas de gran altura en Mendoza con el objetivo de determinar las mejores áreas y técnicas de manejo de viñedo. Nicolás Catena cree que el terroir de las zonas vitÃcolas de altura en Mendoza es único en el mundo y que el suelo orgánicamente pobre de la región, la gran amplitud térmica, la baja humedad relativa y las escasas lluvias, crean las condiciones ideales para hacer vinos que pueden competir con los mejores del mundo. Hoy Nicolás Catena es reconocido como el pionero en la producción de vinos de calidad en Argentina. En 2001, inauguró una nueva bodega inspirado en la arquitectura Maya. La bodega, equipada con la más alta tecnologÃa y ubicada en Agrelo, está en el corazón del viñedo Uxmal, de 18 años de edad, representando la individualidad del terroir de Mendoza.
Viñas del Adagio nace de la determinación, el entusiasmo y el coraje de cuatro empresarios de distintos ámbitos, pero con amor por el vino, conocimiento de su cultura y respeto por su tradición. A finales de la última década del siglo pasado, decidieron concretar su sueño, guiados por la pasión y el empuje de quienes deciden escribir su propia historia. Adagio fue concebido como una pieza de música, una partitura, rica en matices y sutilezas, con precisión y profundo respeto por los tiempos del viñedo y de la bodega. El resultado: un “corte†único de inspiración, pasión y trabajo, en partidas limitadas. Los cepajes que dan vida, provienen de sus propias fincas, 20 hectáreas ubicadas en Perdriel, Luján de Cuyo, en la Zona Alta del RÃo Mendoza, donde el suelo, en suave declive, aporta minerales, provenientes de la precordillera. A todo lo que la naturaleza ofrece, se suma la dedicación incondicional del hombre, que custodian los viñedos los 365 dÃas del año. La más avanzada tecnologÃa de bodega y la recolección manual de los granos en su punto justo de maduración, aspectos relevantes de este proceso.
Las copas de los vinos no son un capricho ni una banalidad. Por el contrario, son el resultado de una sacrificada búsqueda realizada durante mucho tiempo, hasta encontrar el recipiente más adecuado para la transferencia del vino de la botella a la boca, su destino. Estas son recomendaciones para disfrutar mejor de un vino tinto: Paredes delgadas, incoloras, transparentes, lógicamente para apreciar el color. Se necesita que los aromas surjan de la base y se concentren en la parte superior, permitiendo asà una mejor percepción de los aromas y espacio para que se combinen. Bastante capacidad, las copas deben permitir una cantidad razonable de vino, sin que al servir se sobrepase los dos tercios de capacidad. Por eso el vino necesita copas y no copitas. Nunca debe servirse utilizando la capacidad total de la copa, para permitir la acción de hacer rotar el lÃquido logrando asà el ingreso del oxÃgeno en el vino, sin arriesgarse a la fatalidad de un derrame. Copas con pie de una altura mÃnima de 4 cmts. Esto da dos ventajas; La primera es que se puede agarrar la copa sin agarrarla por su cuerpo, que calentarÃa el vino y nos impedirÃa apreciar su color. La segunda, que permite un pie adecuado es la estabilidad y elegancia. Hay que tener cuidado con algunas copas de pie larguÃsimos, pues éstas si bien parecen muy elegantes en la mesa, son muy inestables al tener un centro de gravedad alto. Al menor roce caerán sobre la mesa o el suelo. Digo, si vamos a tomar vino es porque buscamos la perfección en otras cosas, no en gráciles movimientos motores.
 Altos de la Rinconada cultiva con pasión exclusivos terroirs emplazados al pie de la Cordillera de los Andes, en Pocito, San Juan, República Argentina. Los viñedos implantados en el pede monte de la Sierra Chica de Zonda bajo el abrazo del sol sanjuanino y regado por aguas de deshielo que descienden de las altas cumbres, se manifiestan nobles y vigorosos. Las excepcionales condiciones del suelo, clima y agua nos permiten obtener una materia prima óptima que sumada a una cuidada elaboración dan origen a nuestros vinos que se caracterizan por su estilo fresco, joven y frutado. La Bodega fue construida en el año 1975. Se encuentra ubicada en la localidad de La Rinconada. Emplazada a unos 13 kilómetros de la capital hacia el Sur, sus viñedos crecen al pie de la Sierra Chica de Zonda, en un lugar con muy buena vista, conocido como “el abanico” por los colores que presenta el cono de deyección del pede monte. Con el asesoramiento vitivinÃcola de Juan Patricio Vilanova, cultivan Chardonnay, Chenin, Sauvignon Blanc, Malbec, Syrah, Bonarda y Cabernet Sauvignon. Vilanova, junto con el enólogo residente Javier Sepúlveda, realizan vinificaciones tradicionales, buscando lograr vinos fáciles de beber, ricos en color y de bocas amables que se amoldan a las condiciones del terruño. Intenso color rojo, con reflejos violáceos. Aroma frutado, y levemente especiado. En boca se muestra robusto y estructurado con taninos bien manifiestos. Inolvidable final.
